Los esclavos modernos circulan en automovil. Se agitan, se estresan, dan bocinazos y sudan agresividad y prisa en los semaforos. Pagan hipotecas y letras bancarias, pero en cambio disfrutan de su potente maquina de cuatro ruedas y dicen ser felices. Sus vidas han sido programadas metodicamente, en voraces jornadas de trabajo, en artificial tiempo de ocio que oscila,entre el centro comercial y el lavadero de coches. Se intoxican con la television y otras drogas duras, y todo lo saben, excepto cuanta gente murio hoy a causa del terrorismo del capital. Los esclavos modernos se quejan cuando sube la gasolina y los tipos de interes y la culpa siempre es de los extranjeros. Pero se creen fuertes en su status de propietarios, orgullosos de su condicion de consumidores. ¡Que mas da que los polos se derritan! , si puedo llamar a un telepizza y enchufar el aire acondicionado. Mañana, cuando vean la cara de su jefe, diciendo que hay que aumentar la productividad y trabajar horas extras, se mostraran serviles con el fuerte y se consolaran pensando que su automovil, ya es muy viejo y que quizas el sabado, acudan a un concesionario de confianza para probar los ultimos modelos que vieron ayer en un anuncio. Les molesta en cambio que el nuevo vecino guarde la bicicleta en el patio ,porque piensan que todo el mundo deberia de comprarse una plaza de garaje y ser un esclavo moderno...como ellos.
3 comentarios:
Para acabar con el espíritu del proletariado y de la lucha de clases hay que dar al obrero la sensación de propiedad, de que tiene algo suyo por lo que luchar, una casa, un huerto, un coche...
Y así se olvidan que los obreros sólo tenemos nuestra vida, nuestras manos y nuestra dignidad.
Creo que al fin te encontré,y nada más que decirte salvo que pienso y siento como tú.Compañero,como bien he hecho mía tu frase..."que difícil es luchar por lo obvio".Salud¡¡
Ya es 2009.
No puedo vender mi piso que vale 30 millones (de pesetas) porque no me darán más de 15.
¿Cuanto te costó?
950.000ptas.
Diálogo entre una divorciada española con novio colombiano y una mujer de Huesca.
Dijo una vez Indalecio Prieto, dar el voto a la mujer es una puñalada a la República (II).
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