Los esclavos modernos circulan en automovil. Se agitan, se estresan, dan bocinazos y sudan agresividad y prisa en los semaforos. Pagan hipotecas y letras bancarias, pero en cambio disfrutan de su potente maquina de cuatro ruedas y dicen ser felices. Sus vidas han sido programadas metodicamente, en voraces jornadas de trabajo, en artificial tiempo de ocio que oscila,entre el centro comercial y el lavadero de coches. Se intoxican con la television y otras drogas duras, y todo lo saben, excepto cuanta gente murio hoy a causa del terrorismo del capital. Los esclavos modernos se quejan cuando sube la gasolina y los tipos de interes y la culpa siempre es de los extranjeros. Pero se creen fuertes en su status de propietarios, orgullosos de su condicion de consumidores. ¡Que mas da que los polos se derritan! , si puedo llamar a un telepizza y enchufar el aire acondicionado. Mañana, cuando vean la cara de su jefe, diciendo que hay que aumentar la productividad y trabajar horas extras, se mostraran serviles con el fuerte y se consolaran pensando que su automovil, ya es muy viejo y que quizas el sabado, acudan a un concesionario de confianza para probar los ultimos modelos que vieron ayer en un anuncio. Les molesta en cambio que el nuevo vecino guarde la bicicleta en el patio ,porque piensan que todo el mundo deberia de comprarse una plaza de garaje y ser un esclavo moderno...como ellos.






